domingo, diciembre 12, 2004

El "Estudio Porno" del Mundo
"Uno de los pornos más antiguos que se conservan –aparentemente está en poder de un coleccionista español– es un cortometraje llamado enigmáticamente El Satario, que fue rodado cerca de 1915 en las riberas de Quilmes."

La argentinidad al palo
(La nota completa la podés leer en:
www.pagina12web.com.ar/suplementos/radar/vernota.php?id_nota=1883&sec=9&fecha=2004-12-12)

El canal Venus cumple 10 años en la Argentina, y en esta última década el porno ha florecido de manera inusitada: despunta una industria porno for export, hay enfrentamientos entre directores, castings, rubias de moda, morochas sin trabajo, una diva que se mete con doce a la vez, algo llamado porno gonzo y hasta películas con mujeres de 65 años aullando orgasmos y gritando “Te amo”. Asombrado, Radar habló con los protagonistas de este fenómeno en alza

Por Hernán Ferreirós
El mito más persistente de la argentinidad es que los argentinos hemos sido, siempre con la tragedia de lo efímero sobre los hombros, los primeros, los mejores del mundo en las áreas más diversas. Si esto es verificable en el terreno económico, el intelectual o, incluso, el deportivo, es materia de debate. Pero es irrefutable en el porno. Según el historiador del género Ariel Testori –y, también, según el libro clásico Hardcore. Power, pleasure and the frenzy of the visible de la teórica feminista Linda Williams y el archivo fílmico online IMDB.com–, uno de los pornos más antiguos que se conservan –aparentemente está en poder de un coleccionista español– es un cortometraje llamado enigmáticamente El Satario, que fue rodado cerca de 1915 en las riberas de Quilmes. “Es probable que el título sea una mala transcripción de El Sátiro –aclara Testori–, dado que la película muestra a tres ninfas teniendo sexo al aire libre con un fauno.”Esta película, y muchas otras realizadas por la misma época en Buenos Aires y Rosario, no estaba destinada al consumo local, ni al popular. En ese momento, el porno era un entretenimiento sofisticado para el disfrute de la clase acomodada del viejo continente. Según Testori, las compañías Pathé y Gaumont, pioneras del cinematógrafo, en un impulso globalizador precoz, derivaron la producción de porno a nuestro país, acaso porque la moral y las leyes europeas quedaban lejos o porque, debido a las corrientes inmigratorias de fines del XIX, las argentinas podían lucir como francesas –y cobrar como argentinas–. Cualesquiera que fueran las razones, lo cierto es que, entre 1910 y 1920, nuestro país fue la primera potencia porno del mundo.Luego de este período dorado, no hubo una producción porno estable hasta la década del ‘90. Si se exceptúa la indudable producción clandestina, sólo existe una película previa: Juegos de verano, un film erótico estrenado en 1973, con Alberto Mazzini y Linda Peretz en los protagónicos, al que se agregaron inserts de penetraciones –probablemente filmados en Brasil por interpretes anónimos– para su venta al exterior tras el boom provocado desde Estados Unidos por las contemporáneas Garganta profunda y Detrás de la puerta verde. Muy pronto, la implacable censura militar impediría que el género volviera a asomar su cabeza hasta la década menemista....

1 comentario:

Juan dijo...

yo firmo y vos firma devolve y cagate de risa en mi pag